Reflexión sobre 2016

Buscando inspiración para iniciar este texto, he recurrido a las cartas que acompañan al libro, Inteligencia del alma de José María Doria. Esto es lo que me dicen:
ACEPTACIÓN
Dejo de resistirme a lo que rechazo de mí. También soy eso. Chandica
Si tiene remedio ¿por qué te quejas?
Si no lo tiene ¿por qué te quejas?
Henry Ford

Durante este año, he tenido que hacer esfuerzo únicamente para aceptar la marcha de mi negocio, esperar un rato y otro a que los clientes se decidan a entrar y ver como algunos productos elegidos con todo el cariño se pasaban meses en las repisas mientras otros nada más llegar salían a toda prisa.
Me ha tocado aceptar que aquí no hay fórmulas mágicas y por mucho que yo piense y planifique lo que funciona un mes puede cambiar drásticamente al mes siguiente.
De alguna forma, siempre me gusto tenerlo todo bajo control y huyendo de la incertidumbre de la búsqueda de trabajo he acabado centrando mi vida en una actividad que depende plenamente de la voluntad de los demás. Una paradoja más de la vida.
Mis queridos amigos, aún no he encontrado la respuesta a mi eterna pregunta: ¿por qué me resulta tan difícil encontrar la estabilidad económica cuando dedique tantos años a formarme para ser una persona independiente y autosuficiente?.
Como dice una amiga mía, soy una mujer de recursos. Es cierto, pero aún he de recurrir a la ayuda de mis padres y mi orgullo me hace cuestionarme mi valía profesional.
El año 2016 ha estado lleno de incertidumbre política en mi país y en las tertulias en Desván de paz, incluso lo hemos hablado. Llegando a la conclusión de que la educación en valores es fundamental para que la gestión pública sea limpia y honesta. Yo creo que necesitamos además una buena dosis de ayuda extra del amor universal, Dios, el Universo o cómo queráis llamarlo. Algunas personas nos sentimos mejor cuando la prosperidad y el bienestar lo disfrutan todos, incluso aquellos que están tan lejos que no los conoceremos en nuestras vidas. Ese sentimiento de unidad debe propagarse.
Mi círculo de amistades continúa expandiéndose y eso me llena de alegría, a la vez que siento nostalgia por aquellos que se han quedado a escasos 100km y ahora apenas veo. Aunque he de reconocer que también es un descanso, no sé si me sentiría igual de bien sabiendo que el camino que deje, la investigación sigue su marcha a toda velocidad y mis conocimientos se van quedando atrasados.
Mi entorno familiar atraviesa una de sus mejores épocas, llego la reconciliación y el cariño de antaño, así que cuando nos reunimos me reencuentro con la niña que fui que se sentía cuidada y querida rodeada de los suyos. ¡Ay, abuela que bien estarías entre nosotros en esos momentos!. Yo diría que me ha venido bien alejarme un poco. Ahora cuando me ven me cogen con muchas ganas.
Ya me extendí mucho, sobre todo ahora que ya mi día a día transcurre cara al público y muchas personas saben dónde encontrar a la autora de este blog.
Feliz año 2017 a todos y en especial a ese ser humano maravilloso que anda por ahí, buscando compañera y no me encuentra, es muy aventurero y se pierde en los cruces de camino.

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Balance del 2013, reflexiones a 31 de diciembre del 2013.

Me apetecía terminar el año dejando algún balance de los 365 vividos, en mi blog, con la esperanza de comprobar en el futuro mis avances en la captación de lectores y mis logros en la vida cotidiana.

De casualidad he encontrado el texto de la entrada anterior guardado en una carpeta. Refleja bastante bien el ánimo con el que inicié el 2013 y lo que ocupaba mi pensamiento en ese momento.

03012013611Despedir el 2013, sin la compañía de la familia ha marcado la diferencia a la hora de valorar las Navidades de este año que se va. Se me ha roto el sueño de la gran familia unida que comparte su tiempo en estas fechas. Se necesitará tiempo y buena voluntad para reunificar los fragmentos. Si bien, a nivel de amistades y de familia extensa el año ha sido muy satisfactorio:

En abril, disfrute del aprecio de mis compañeros de trabajo, en una comida de fin de contrato. Aún me siento como un miembro más de ese equipo, hablando de mi jefe, mi compi y mi hospital. Pero … nada de aquello, era mío y mucho menos definitivo. Solo fue una bonita etapa del camino, que duró seis años.

En mi círculo han nacido varios niños. Primero llegó el de Sandra, uno de los más esperados, porque disfrute de la compañía de su madre durante el embarazo. Luego una sobrina nueva, llamada María tan encantadora como su hermano y en verano también llego al mundo la hija de unos amigos, Lola que traerá muchas alegrías a sus padres y a mi, cuando vaya de visita. Ya a finales del otoño, llego otra niña preciosa a mi pueblo adoptivo, según su madre buenísima, yo sólo espero que tan simpática y dispuesta como su madre.

He acudido a mi primera despedida de soltera. JAJAJA, ¡lo que ha tardado en llegar! o las muchas que me he perdido.

El cumpleaños de mi viejo amigo, porque hace muchos años que nos conocemos y nos aguantamos como habrá pensado en más de una ocasión. Cumplía 50 espléndidos años y aprovechaba la ocasión para reunir a su grupo de amigos, unas diez personas. Mi amigo gano aún más puntos en mi clasificación por lo bien que elegía a sus amigos.

Se ha casado una de mis amigas de toda la vida, solo pude acudir  a la celebración. Pase unos momentos fantásticos bailando como en mis primeras fiestas de Fin de Año, rodeada de mis amigas y subida a unos tacones imposibles, que me recordaron el atrevimiento de la época universitaria.

Cuando termino el año, cuento con dos amigas más, una más joven y otra mayor que yo, ambas son muy diferentes tanto en su llegada a mi vida como en su carácter. Eso sí, ambas son alegres y positivas.

Me gusta terminar el balance del 2013 aumentando mi número de amigos. Sabiendo que tengo una familia tan  grande, como para pasar el día de Navidad viendo a Papa Noel entregando regalos a otros cuatro sobrinos fantásticos. Uno de ellos, ya es grandote, hizo su comunión este año y las tres peques son muy divertidas. Me gusta disfrutar de buenos momentos con gente que genera relaciones auténticas y cuando hay niños,  para mi, hay garantía de pasar un buen rato. También fue Navidad cuando vinieron a casa mis dos debilidades, los primeros con los que empecé a sentirme tita, Erika y Darío que están creciendo con tan buen ritmo que pronto tendré que dejar de comprar muñecas y helicópteros.

En fin para el 2014, tengo grandes deseos como en el libro que estoy leyendo: paz de espíritu y confianza en el futuro, comprar una casa como la de mi repisa de cristal, encontrar al añorado compañero de mi vida y lograr un trabajo satisfactorio que me permita vivir holgadamente sabiendo que en mi día a día procuro el beneficio de todos en armonía con la Naturaleza y el Universo.