Gracias a Gloria Stefan

Hace tiempo que no me suelto frente a un folio en blanco.
Hoy, tarde de viernes, de marzo, de 2017 con música de Gloria Stefan sonando, se me va todo el cuerpo, quiero bailar y recibir la vida.
Quiero celebrar la primavera y dejar las capas en las que me envolví desde aquellos 23 años, quiero soñar como si no supiera cuanto duele el aterrizaje tras un paseo por las nubes.
Ahora que mi mundo es más sincero y que aquellos a quienes quiero gozan de buena salud y mejor ánimo, quiero vivir para mí.
Quiero atreverme a encontrarte y esta vez, tal vez te acepte.
Aun imagino tu cara y sigue siendo alegre para mí, sigo evocándote en cada paso y acepto que hayas sido una compañía tan fiel.
Me encantaría verte y decirte cuanto me has ayudado todos estos años, y como amo todo aquello que me recuerda a ti. Apareciste en el momento apropiado para vivir lo que viví y a la vez en el peor momento para que lo nuestro perdurase.
El tiempo me ha hecho darme cuenta de que soy mucho más generosa de lo que creía y que de nada sirve levantar tan altos muros frente al corazón, cuando ese es justo el mejor escalador que conozco y se va de fiesta cuando quiere.
Casi el doble de años y la misma alegría, la misma ilusión y las mismas ganas de mejorar la vida. ¿Serán los milagros de la música?. ¡Verás! si también la llamarán pseudociencia.
Rebosar agradecimiento y seguir sola es la mejor manera de recomenzar, de encontrar a la mujer y dejar a la chiquilla que ambiciona el éxito profesional y la suprema independencia.
Y la canción dice “haciendo lo que me gusta sin herir a nadie más”.
“Prefiero seguir el paso que me dicte el corazón”
“Conozco mejor que nadie lo que me va hacer feliz”
“Y en las cosas de la vida, ya no soy un aprendiz”
Pues sí, más vale que me vaya dando el título de mujer capaz de VIVIR y decida saborear la vida, para dejar de atiborrarme a azúcares de baja calidad y de forrarme en grasas, que tal vez aíslen del frío, pero pesan y entorpecen. Además el corazón sigue ahí dolido y no lo bastante protegido, él va a seguir latiendo así que mejor darle un cambio de ritmo de vez en cuando.
“Bailando se van las penas que agobian el corazón”

004Postdata: Lo escribí el viernes 17 de marzo y lo dejé guardadito, me pareció tan yo que dude si podía interesarle a alguien. Este pasado fin de semana logre un seguidor más para este blog tan personal que casi abandoné para centrame en mi negocio #Desvandepaz y en su promoción desvandepaz.wordpress.com. Encontrar hoy más de 10.400 visitas me parece un gran honor, muchas gracias por estar ahí.

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A orillas del río Piedra me senté y lloré, Paulo Coelho

He leído este libro hace dos semanas, gracias a mi amiga María José Espinar que me lo ha prestado. Ya he léido varios títulos de este autor y hoy al buscar las imágenes en internet para ilustrar esta entrada me ha sorprendido averiguar que esta novela es la primera parte en una trilogía llamada “En el séptimo día”. Las otras dos partes son Verónika decide morir y El demonio y la señorita Prym. Cada parte de la trilogía narra una semana en la vida de una persona ordinaria a quien le ocurre algo extraordinario.
A orillas del río Piedra me senté y lloré fue publicada en 1994, yo tenía 23 años y por entonces había leído nada de Paulo Coelho de Souza nacido el 24 de agosto de 1947 en Río de Janeiro, novelista, dramaturgo y letrista brasileño.

paulo-coelho

Es uno de los escritores más leídos del mundo con más de 140 millones de libros vendidos en más de 150 países, traducidos a 80 lenguas. Desde octubre de 2002 es miembro de la Academia Brasileña de las Letras. En la actualidad es consejero especial de la Unesco para el programa de convergencia espiritual y diálogos interculturales así como Mensajero de la Paz de Naciones Unidas.
A continuación os copió unos párrafos de la novela, que me han llegado especialmente:
aorillasdelríopiedraLa memoria. El mes anterior y los días anteriores a aquella semana parecían pertenecer a otra encarnación mía. Una época a la que no quería volver nunca más, porque sus horas no habían sido tocadas por la mano del amor. Me sentía como si hubiese vivido el mismo día durante años seguidos, despertando de la misma manera, repitiendo las mismas cosas y teniendo siempre los mismos sueños.
Me acordé de mis padres, de los padres de mis padres, y de muchos amigos míos. Me acordé de todo el tiempo que había pasado luchando para conseguir una cosa que no quería.
¿Por qué había hecho eso? No lograba encontrar una explicación. Quizá porque había tenido pereza para pensar en otros caminos. Quizá por el miedo a lo que pudiesen pensar los demás. Quizá porque daba mucho trabajo pensar diferente. Quizá porque el ser humano está condenado a repetir los pasos de la generación anterior, hasta que- y me acordé del padre superior- un determinado número de personas empieza a comportarse de otra manera.
Entonces el mundo cambia, y nosotros cambiamos con él.
Pero yo ya no quería ser así. El destino me había devuelto lo que era mío, y ahora me daba la posibilidad de transformarme, y de ayudar a transformar el mundo.