Richard Gerver, un líder educativo, explica cómo deben ser las escuelas del futuro.

El británico Richard Gerver es profesor y está considerado uno de los líderes educativos más innovadores, su mayor logro fue convertir la Grange Primary School, uno de los peores centros de Gran Bretaña, en uno de los colegios más innovadores del mundo.

Fue asesor de política educativa del Gobierno británico de Tony Blair y Premio Nacional de Enseñanza en el Reino Unido. Es autor del libro «Crear hoy la escuela del mañana».

Fotografía de José Ramón Ladra
Fotografía de José Ramón Ladra

Al ser preguntado por los requisitos de una buena escuela respondió que si las escuelas tienen pasión y confianza por lo que hacen, pueden desarrollar el sistema que más se ajuste a sus necesidades. No hay un único método. Lo que ya no funciona es el sistema educativo que entrena para aprobar exámenes.

Las capacidades que tendrán que desarrollar los niños para el futuro son: resolver problemas, pensar por sí mismos, colaborar, trabajar en equipo, adaptarse a los cambios de forma permanente. No se trata solo de adquirir conocimientos. Y, sobre todo, no se trata de sentarse a escuchar, sino de seguir aprendiendo conceptos por su cuenta. Las capacidades más importantes que un joven puede tener son las habilidades personales.

El papel del profesor: Los maestros son, en opinión de Gerver, una de las figuras más importantes de la sociedad. Si no hay educación, no hay futuro. Pero si los profesores quieren respeto, y obtener reconocimiento (social y salarial), tendrán que actuar como los profesionales que son. Tendrán que demostrar su coraje. No va a ningún lado si solo quejándose, hay que actuar.

Algunos profesores deseosos de realizar un cambio, en España,  aseguran estar más preocupados por  los inspectores del Ministerio de Educación que por el director o el alumno conflictivo. Según Gerver, en Inglaterra también existe la figura del inspector, pero un profesor que crea que trabaja para el inspector, y no para enseñar al alumno, no es un buen docente. Los exámenes son una manera muy vaga de medir el conocimiento. Se puede conocer cuánto saben mediante una conversación con ellos, viendo la forma en la que trabajan, observando cómo producen…

Cuando se pregunta para qué existen los deberes, nadie responde con certeza. Así que opina que si los niños quieren investigar, o jugar… que lo hagan. Son niños, aprenderán de cualquier manera, pero no sentados en una mesa en su cuarto.

El informe PISA ha hecho más daño a la educación que ninguna otra cosa. Sus resultados, además, están falseados. En algunos países, como China, ahora a la cabeza del ranking mundial, los niños con necesidades especiales no acudieron al colegio el día que se realizaron estos exámenes. En Shanghái, las autoridades tienen derecho de veto sobre determinadas preguntas. Y Finlandia, en cambio, ahora está en la posición duodécima, porque preparan al niño de una forma integral, no para aprobar exámenes.

Su percepción del sistema educativo español es que está caduco, anclado en la era industrial. Ineficaz para el mundo actual, donde se necesitan empleados creativos y capaces de pensar por ellos mismos. El sistema español, donde solo se enseña y se controla, no tiene sentido.

Para empezar a cambiar deberían empezar por tener una visión clara del tipo de profesionales jóvenes que les gustaría tener en el futuro. La realidad es que los políticos anteponen sus intereses a la educación. Piensan que hay que crear el modelo educativo, que luego vendrán los profesionales, cuando el planteamiento es al revés.  Hay que poner la educación por encima de la política, aunque cambien los políticos cada cuatro años. Finlandia ha tenido éxito en su modelo educativo gracias a que consiguió separar educación y política. Y funcionó

Fuente: El sistema educativo español está anclado en la era industrial,  C. Fominaya/ M. J. Pérez-Barco. ABC, 13.03.2014. Madrid http://www.abc.es/familia-educacion/20140313/abci-richard-gerver-educacion-201403112038.html

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