La sostenibilidad se sienta a la mesa, Thiago Ferrer Morini

Os dejo un artículo publicado hoy en el blog de EL PAIS, de Thiago Ferrer Morini 2 ENE 2014.

  • Hacer la comida se lleva casi el 10% del consumo energético de los hogares españoles
  • Diversos métodos permiten preparar los alimentos de forma más económica y ecológica
  • Los nuevos electrodomésticos buscan el ahorro

Como comprenderéis estos subtítulos captan toda mi atención no solo como interesada en consumo sostenible, sino como cualquier ciudadano de este país que sabe que se enfrenta a otra subida del recibo de electricidad.

¿Cuánto cuesta un filete en su punto? Generalmente, cuando nos preguntamos qué cuesta cada plato según el precio de sus ingredientes. En raras ocasiones tenemos en cuenta la energía que utilizamos para que la comida que llevamos a la mesa esté bien hecha, o, por lo menos, caliente. Aunque representa una parte menor del consumo de los españoles si lo comparamos con lo que gastamos en calefacción, agua caliente, o grandes electrodomésticos; cocinar los alimentos se lleva al menos el 9,2% de la factura energética de los hogares, según el Instituto de Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE). Esta cifra incluye el gasto tanto en fogones como en hornos (normales y microondas). Esto, a precios de 2012, representaba 7,60 euros al mes, o 91,20 euros al año. Esta cifra se multiplica cuando se trata de cocinar a diario para decenas de personas.

El horno convencional esel aparato menos eficiente de la cocina. Antes de nada, hay que hacerse con él: calcular cuánto tarda en alcanzar la temperatura adecuada para saber cuándo colocar la comida en el momento justo. El uso eficiente del horno debe partir de la base de que gran parte de la energía que consume se va en calentar un espacio vacío. En consecuencia, hay que intentar cocinar lo más posible cada vez que se use. Si se pretenden hornear varios platos, lo mejor es, si es posible, asarlos a la vez. Otra clave es abrir la puerta del horno lo imprescindible, para evitar el enfriamiento del espacio interior y tener que gastar energía para calentarlo otra vez. Si el horno tiene difusor, es mejor usarlo.

También se puede hornear de forma más eficiente utilizando otros métodos que consumen menos energía para ahorrar tiempo de cocción. Por ejemplo, descongelar la comida en la nevera, o hervir las patatas antes de asarlas. Cortar la carne o las verduras antes de asarlas también rebaja el tiempo de cocción. Usar utensilios de cristal o cerámica, que mantienen su temperatura más tiempo, permiten apagar el horno antes y dejar que el calor residual termine de cocinar los alimentos.

Consejos para un uso eficiente

EN GENERAL

  • Las carnes, pescados y verduras ya cortadas tardan menos en cocinarse que los que están enteros.
  • Descongele los productos en la nevera siempre que sea posible.

HORNO

  • Llene el horno todo lo que pueda. Si es posible, ase en la misma hornada varios platos.
  • No abra la puerta del horno salvo si es imprescindible. Mantenga la lámpara y la puerta del horno limpias.
  • Mantenga controlado su horno. Sepa cuánto tarda en alcanzar la temperatura correcta y cuánto tarda en enfriarse. Así podrá poner la comida y apagar el horno en el momento justo.
  • Utilice utensilios que mantengan el calor, como los de cristal y cerámica.
  • Si el horno tiene difusor, utilícelo.

FOGONES

  • Utilice siempre utensilios del tamaño adecuado al quemador, y de materiales que mantengan el calor.
  • Mantenga la salida de humos en buen estado.
  • Siempre que sea posible, tape la cazuela.

Los fogones son los que más utilizamos para los platos de diario. En términos absolutos, para calentar o cocinar un plato, un horno microondas consume menos energía que los fogones (a gas o eléctricos), y estos, a su vez, gastan menos que un horno. Pero un estudio del Laboratorio Lawrence Berkeley, dependiente del Departamento de Energía de EE UU, revela que los fogones eléctricos son los más eficientes: convierten en calor aprovechable —es decir, que va directamente a la comida— alrededor del 75% de la energía que utilizan. Es en la cocina eléctrica donde la industria ve más avances a la hora de mejorar la eficiencia al guisar. “Las cocinas de inducción consumen de un 20% a un 30% menos de energía que las vitrocerámicas convencionales”, señala Alberto Zapatero, de la Asociación Nacional de Fabricantes de Electrodomésticos de Línea Blanca (ANFEL). “Además, calientan rápido y, sobre todo, de forma limpia”.

Pero sean a gas o eléctricos, la clave para usar los fogones de forma eficiente es evitar que se desaproveche el calor que desprenden. Es fundamental usar una cazuela del tamaño adecuado al quemador o a la placa que se vaya a encender. Otra forma de aprovechar el calor es, siempre que sea posible, utilizar la olla exprés, o, por lo menos, tapar la cazuela.

También ayuda a ahorrar energía tener una salida de humos en buen estado, para garantizar un espacio bien ventilado pero por donde no se filtren corrientes de aire que resten eficiencia a los quemadores. Usar herramientas específicas para determinada clase de cocciones, como vaporeras o hervidores de agua, puede ser más eficiente que utilizar el fogón normal. El efecto de todos estos consejos sobre las facturas depende de cuán equipada esté la cocina, la edad de sus electrodomésticos y el uso que se les dé. Pero no solo, de eficiencia energética vive la cocina sostenible. La huella ecológica de lo que comemos, su impacto en el medio ambiente, no se limita a lo que hacemos con ello desde que lo sacamos de la nevera.

Como de costumbre cuando comparto un texto escrito por otra persona en mi blog, me he permitido acortarlo y modificar algunas expresiones, pero como siempre os he dicho donde podéis encontrar la versión original.

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Autor: C Machado Sevillano

Observadora, preguntona, lectora, racional, idealista, conocedora del fracaso y aficionada a la renuncia. Con el paso del tiempo ha descubierto muchas mujeres en sí misma y todas ha decidido guardaselas para la intimidad de los más allegados y tal vez de su mascota, Pipo.